Henri de Toulouse Lautrec – Escena en el Nouveau Cirque

Henri de Toulouse Lautrec – Escena en el Nouveau Cirque

Referencia: DFR 137
Título de la Obra: Escena en el Nouveau Cirque
Autor: Henri de Toulouse Lautrec
Técnica /soporte: Tinta china sobre papel
Medidas: 14 x 16,6 cm
Tipo de papel: Blanco cremoso
Filig./datos: Sello del artista HTL. Sello de lacre en reverso. Realizado en la Clínica Madrid de París, durante su crisis de Delirium Tremens. Boceto para su posterior ejecución en piedra litográfica
Época: 1899
Biografia:

Henri Marie Raymond de Toulouse Lautrec Monfa (Albi, 24 de noviembre de 1864 – Château Malromé, Saint-André-du-Bois, 9 de septiembre de 1901) fue un pintor y cartelista francés. Su pintura y grabado en litografia pertenece a la Escuela de Pintura Francesa del Siglo XIX.

Destacó por la representación de la vida nocturna parisina de finales del siglo XIX. En general se le enmarca en el movimiento postimpresionista. Pero hay debates sobre si su intención subversiva contra el statu quo de las relaciones extra-matrimoniales debe hacer su obra única.

Nació en el castillo de Albi en el seno de una familia de la nobleza. En su familia, como era habitual en aristocracia, muchos matrimonios se concertaban entre parientes. Este fue el caso de los padres de Henri, el conde Alphonse de Toulouse-Lautrec-Montfa y Adèle Tapié de Celeyran, que eran primos en primer grado. La endogamia hubo de condicionar la salud del artista. Por desavenencias, sus padres se separaron en 1868 y él quedó bajo el cuidado de su madre. Su infancia fue feliz a pesar de que desde 1874 padeció una enfermedad que afectaba al desarrollo de los huesos. Así sufrió dos fracturas en los fémures de ambas piernas, que le impidieron crecer más de 1,52 m.

Decidió ser pintor, y con el apoyo de su tío Charles y unos pintores amigos de la familia, como Princetau, John Lewis Brown y Jean-Louis Forain, fue a vivir a París en 1881. Allí, fue alumno de Léon Bonnat, que era un retratista de moda, y luego de Fernand Cormon. Allí se hizo amigo de Vincent van Gogh.​

En 1884 Toulouse-Lautrec fue a vivir al barrio de Montmartre, donde tuvo vecinos como Degas. La fascinación que sentía por los locales de diversión nocturnos le llevó a frecuentarlos con asiduidad. Así acabo siendo habitual de el Salón de la Rue des Moulins, el Moulin de la Galette, el Moulin Rouge, Le Chat Noir o el Folies Bergère.​ Todo lo relacionado con este mundo, incluida la prostitución, constituyó uno de los temas principales en su obra. También en sus obras de los bajos fondos de París pintaba a los actores, bailarines, burgueses y prostitutas. A estas las pintaba mientras se cambiaban, cuando acababan cada servicio o cuando esperaban una inspección médica.

Al contrario que los artistas impresionistas, no se interesó por el paisaje, y prefirió ambientes cerrados, iluminados con luz artificial. De este modo podía jugar con los colores y encuadres de forma subjetiva. Muy observador, le atraían la gestualidad de los cantantes y comediantes. Y del mismo modo le gustaba ridiculizar la hipocresía de los poderosos, que rechazaban en voz alta los mismos vicios y ambientes que degustaban en privado.

Los dueños de los cabarets le pedían que dibujara carteles para promocionar sus espectáculos. Esta idea entusiasmó mucho a Lautrec, ya que dibujaba todo lo que veía y lo dejaba por las mesas. Al contrario que el incomprendido Vincent van Gogh, Toulouse-Lautrec llegó a vender obras y fue reconocido. Pero su popularidad radicó en sus ilustraciones para revistas y carteles publicitarios más que en la pintura al óleo.

Este mundillo de vicio y extravagancia fue un refugio para Lautrec, quien se sentía rechazado por la nobleza a la que pertenecía por origen. Su minusvalía causaba rechazo en los salones chic, y en Montmartre pudo pasar desapercibido. Criticaba a los que reflejaban paisajes en sus cuadros, ya que opinaba que lo que valía la pena eran las personas, el pueblo. Se consideraba a sí mismo un cronista social y se mezcló, pintó y fue como el pueblo.

En 1886 abandonó el estudio de Cormon y arrendó el suyo propio. En los años 1890 viajó hasta Londres donde conoció y retrató a Oscar Wilde. También diseñó el programa de mano repartido en el estreno parisino de su drama Salomé.

Tenía problemas con el alcohol, lo que deterioró su salud y muchas veces derivaba en locura. En 1897 tuvo que ser recogido de las calles a causa de una borrachera. Y poco después en un delírium trémens llegó a disparar a las paredes de su casa creyendo que estaban llenas de arañas.

Sin embargo, seguía pintando de forma firme y rápida; pero alcoholizado, lo internaron en un sanatorio mental. Allí realizó una colección de pinturas y dibujos sobre el circo. Así un famoso periodista y amigo suyo de Le Figaro Arsène Alexandre, hizo una visita a Toulouse. Pudo constatar su mejoría y escribió un artículo sobre ello el 30 de Marzo de 1899, titulado Guerison (curación).

Toulouse le obsequió con una litografia firmada de uno de sus últimos trabajos, cuyo boceto es el que ahora presentamos en nuestra página. En ella se aprecia la escena de un payaso (George Footit) amaestrando a un perrito. Cuando salió del sanatorio, le dejaron ir a casa de su madre y allí murió postrado en su cama. En 1922 su madre y su tratante abrieron el Museo Toulouse-Lautrec en el Palacio de la Berbie, en Albi.

Otras obras del artista:

Nouveau Cirque

Estado de conservación: Bueno. Influencia solar y desvanecimiento de sello. Señales de adhesivo en reverso. Sello lacre del autor en enmarcado
Procedencia: Colección berlinesa. Colección del Carmen