Goya (Atribuido) Don Juan Martin, El Empecinado

Goya (Atribuido) Don Juan Martin, El Empecinado

Referencia: DE 210
Título de la Obra: Don Juan Martin, El Empecinado
Autor: Goya (Atribuido)
Técnica /soporte: Pluma y acuarela
Medidas: 13,5 x 10,5 cm
Tipo de papel: Papel verjurado
Filig./datos: Puntizones verticales a 23mm. Fragmento de filigrana sin identificar. Grafía indudable autógrafa del maestro Goya por comparación con textos indubitados (ver libro "Diplomatario de Ángel Canellas"). Retrato previo, realizado el año 1809, al ser nombrado Coronel de las tropas opositoras a Napoleón Bonaparte. Posteriormente, Goya realizó en el año 1823 un magnífico retrato al óleo de éste personaje al ser nombrado Capitán General. Se intuyen coincidencias de rasgos faciales y de composición entre ambas obras. Se observa, en el reverso del dibujo, otra inscripción realizada, claramente, por otra mano, con una grafía totalmente diferente a la principal del frontal del retrato y de la que indica su fecha de realización en el reverso.
Época: Fechado en reverso 1809. Se sabe, documentalmente, a través de una carta del propio Goya a Munárriz, que estuvo ausente de la Corte durante algunos meses del año 1809. Aunque nada se sabe de dónde estuvo, se especula con la posibilidad de que fuera a Piedrahita, población que ya conocía. Allí pudo encontrarse con el guerrillero y hacerle el presente apunte.
Biografia:

Francisco de Goya y Lucientes (Fuendetodos, Zaragoza, 30 de marzo de 1746-Burdeos, Francia, 16 de abril de 1828) fue un pintor y grabador español. Su pintura clásica abarca la pintura de caballete y mural, el grabado y el dibujo. Desarrolló un estilo que inaugura el Romanticismo. El arte goyesco supone el comienzo de la pintura contemporánea y de las vanguardias pictóricas del siglo XX. Por todo ello, se le considera uno de los artistas españoles más relevantes y uno de los grandes maestros de la historia del arte.

Viaja a Italia en 1770, donde traba contacto con el incipiente Neoclasicismo, que adopta cuando marcha a Madrid. Adquiere un estilo propio en  su trabajo como pintor para los tapices de la manufactura real de Santa Bárbara.

Una grave enfermedad que le aqueja en 1793 le lleva a acercarse a una pintura más creativa y original. Expresa temáticas menos amables que los modelos que había pintado para la decoración de los palacios reales.

Crea pintura en hojalata, a los que él mismo denominaba de capricho e invención, inician la fase madura de la obra del artista y la transición hacia la estética romántica.

Además, su obra de arte refleja el convulso periodo histórico en que vive, particularmente la Guerra de la Independencia. Crea Los desastres de la guerra que es casi un reportaje moderno de las atrocidades cometidas. Componen una visión exenta de heroísmo donde las víctimas son siempre los individuos de cualquier clase y condición. Gran popularidad tiene su Maja desnuda, favorecida por la polémica generada en torno a la identidad de la retratada.

De comienzos del siglo XIX datan también otros retratos que emprenden el camino hacia el nuevo arte burgués. Al final del conflicto hispano-francés pinta dos grandes cuadros a propósito de los sucesos del levantamiento del dos de mayo de 1808. Sienta un precedente tanto estético como temático para el cuadro de historia. Así no solo comenta sucesos próximos a la realidad que vive el artista, sino que alcanza un mensaje universal.

Pero su obra culminante es la serie de pinturas al óleo sobre el muro seco con que decoró su casa de campo (la Quinta del Sordo), las Pinturas negras. En ellas Goya anticipa la pintura contemporánea y los variados movimientos de vanguardia que marcarían el siglo XX.

Estado de conservación: Bueno, en general.
Procedencia: Colección particular española